sábado, 2 de julio de 2011

Gazpacho fresquito


Con este calor y en plena Operación Bikini, no podia dejar pasar la ocasión de hacer un gazpacho bien fresquito.

La verdad es que jamás lo habia probado, pero sobra decir que repetiré, repetiré y repetiré porque me ha encantado.

Está un poco tuneado, por supuesto, porque eso de tomarlo tan liquido no me ha gustado. Así que al final lo he dejado tal cual, con su textura espesa. Y estaba para mojar pan en el sentido mas literal de la palabra.

Llevaba:
-5 tomates
-3 pimientos verdes
-4 dientes de ajo (demasiado sabor a ajo, para los no amantes del ajo 2 dientes serán mas que suficientes)
-1 trozo de pan
-1 pepino
-1 pelín de agua fria (medio vaso mas o menos, según lo espeso que os guste)
-aceite de oliva, sal y vinagre

La preparación es lo mas increible de todo, no se porqué pero siempre pensé que el gazpacho era algo muy laborioso...
Se trocean todos los ingredientes (los tomates, pimientos, el pepino y el pan)
Incorporarlos en un bol junto con los ajos machacados, el aceite de oliva, la sal y el vinagre (yo le puse de módena, que es el que mas me gusta). Y lo dejamos reposar, cuantas mas horas mejor.
Cuando ya está bien maceradito lo trituramos con el agua bien fria. Se la añadiremos poco a poco hasta que tenga la consistencia que mas nos guste.
Rectificamos de aceite, sal y vinagre si fuera necesario y pasamos por el chino.
Como ya he comentado antes, yo lo dejé tal cual, pero si no se pasa encontraremos semillitas de los tomates si no los hemos quitado antes.

Lo acompañaremos con un poquito de los ingredientes que hemos utilizado para elaborar el gazpacho, pero sin triturar. Si no os pasa como a mi, que mientras estaba la mezcla macerándose en la nevera y viajecito va, viajecito viene y casi no me queda guarnición para acompañar!!

Estaba de rechupete.

Dedos de bruja

Esta receta la tenia en un trozo de papel mal cortado, dentro de mi libreta de recetas. Es de las primeras que recetas que apunté (hará mil años, mas o menos) por estos mundos de internet.


La encontré en San Google, un día que iba buscando cierta inspiración para preparar la típica fiesta de Halloween en la que se reunían en mi casa cinco niños (con pernocta incluida) y en la que mi marido (caprichos del destino) jamás estuvo presente por motivos de trabajo.


Al final, por falta de tiempo y por mal que se organiza una, la receta se quedo en el tintero, o mejor dicho, en la famosa libreta roja.


Así que hace unas tardes, estabamos mi hijo mayor y yo solos en casa, y el aburrimiento nos invitó a pasar la tarde haciendo galletas.

Como el niño ya se considera mayorcito para hacer galletitas de lacasitos, nos pasamos a los dedos de bruja, que son mucho mas "gore" y "repulsivos". 
Y con esas características sobra decir que le encantaron. A el y a toda su clase, porque al día siguiente se empeñó en llevárselos al cole para la hora del almuerzo!!
Y cuando llegó me dijo lo mucho que "molaba" y lo que les habia gustado a sus compis. 
Ains, para que luego se diga que la cocina no es gratificante!!


Y bueno, a ello, necesitaremos:
-300 gr. de harina
-100 gr. de mantequilla
-2 huevos
-50 gr. de azúcar (salen poco dulces)
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-almendras peladas y enteras
-mermelada roja (fresa, frambuesa...)


Mezclamos los ingredientes y dejamos enfriar en la nevera tapadito para que no se seque.
Mientras precalentaremos el horno a 180ºC.
Hacemos formas de deditos con porciones de masa.
Con el revés de un cuchillo formamos los nudillos.
Colocamos la almendra de modo que parezca una uña larga, es decir, bien para fuera del dedo.
Horneamos hasta que doren.
En cuanto podamos manipularlos sin abrasarnos la mano, levantamos la almendra-uña y embadurnamos con mermelada.




Cuidadito si los mojais en el café, advierto que da una sensación canibal-extraña..!! :)